
30 Jul Camarón de la Isla, el artista deificado
José Monge Cruz, conocido como Camarón de la Isla, es el cantaor más admirado, reconocido y popular del mundo flamenco. Y decimos es y no fue, porque Camarón está, a día de hoy, más vivo que nunca. Su reconocimiento se extiende alrededor del mundo: artistas de todos los ámbitos lo han aplaudido, el público -independientemente de la clase social y del vínculo con el flamenco- ha señalado que su cante es único, porque su personalidad también lo era.
Sin embargo, no todo fueron elogios para Camarón. El artista, que hoy está deificado, tuvo varios encuentros con el fracaso que él afrontó con la humildad propia de los genios, idéntica a la que poseía Enrique Morente. Se convirtió en un mito en vida, en un santo y hasta en icono estilístico para toda una generación. Su tumba, un mausoleo barroquista y majestuoso, es lugar de culto para todo amante del cante y una parada obligada de peregrinaje. Su figura, a tamaño real se encuentra en el cementerio de La isla de San Fernando, donde nació el 5 de diciembre de 1950.
En 1979, Camarón lanza “La leyenda del tiempo”, un disco venerado actualmente, pero que en su momento no acarreó más que dificultades y contratiempos para el artista. Él, que creía en su música y luchó por defenderla hasta el final, no dejó que esto le influyese: “Los que lo han escuchado y no les gusta mucho, pues yo creo que tienen que escucharlo más, porque está muy bien conseguido”. Así argumentaba Camarón, un genio adelantado a su tiempo, que su disco era diferente pero especial. ¡Y vaya si resultó ser especial! “La leyenda del tiempo”, junto a “Omega” de Morente, es uno de los discos más revolucionarios e influyentes del flamenco; estos discos unen el rock y el cante más clásico con poesías del poemario lorquiano. El resultado es, en ambos casos, simplemente brillante.
No obstante, los puristas lo recibieron con espanto, sobresaltados ante la osadía de reunir a un cantaor con una guitarra eléctrica y una batería. Afortunadamente, pronto quedó claro que el flamenco es un arte y que el arte nunca es puro. Al contrario, en su propia definición encontramos la impureza como palabra determinante. Así lo expresaría él mismo:
«Hace falta imaginar, experimentar cosas y cambiar algo. Hace falta arriesgarse. Yo ya sabía de antemano lo que iba a pasar. Es que los puristas no experimentan nada de nada. Si se queda uno solo con los puristas, nos quedaríamos siempre en el mismo sitio. Están metidos en un círculo del que no se salen. Y yo creo que hay que salirse un poco, ¿no?, experimentar…”.
Sobre Camarón se ha dicho todo, su historia y su vida pertenecen al colectivo flamenco e incontables artistas, pertenecientes o no a este mundo, han opinado de José. A través de las palabras de pintores, músicos y poetas, podremos comprender la grandeza de este genio.
El escritor y periodista José Luis Ortiz Nuevo: «Fue cuando salió su nombre en los papeles y las gentes comenzaron a oír sus gemidos de llanto casi adolescente; entonces todos los gitanos imitaron su voz y hasta se peinaban de la misma manera que se peinaba él; Camarón, un camaroncillo isleño, tan rubio y tan menúo, estremeciéndose por los tercios de los fandangos, pidiéndole a su madre Juana el queso aquel que era la luna, hambre todavía en los recuerdos del gitanito, cantaor desde siempre cuando se escapaba y se iba a las juergas de la Venta Vargas a escuchar a Caracol y a cantar él, en las rodillas del maestro; revolucionario del cante, creador, puro en la pureza que no se mide con los clichés, sino con el corazón y con la rabia; sencillo en la grandeza de su arte, artista fundamental para el flamenco de nuestra época, maestro ya, tan joven, imitado y seguido, también, ¿y, cómo no?, tachado de falsear los ritmos, él, que es capar de cantar el Quijote, metido en bulerías, porque sabe y porque puede».
La cantaora Carmen Linares: «En nuestra raza es nuestro rey. Ese carisma, esa forma de cantar que ya no había más. Esa voz tan bonita, esa humildad. Nació genio y se fue genio. Él marcó una forma de vestir, de peinarse, de dejarse la barba, de hablar, de estar callado, de estar sentado. Creó un personaje que es muy difícil de romper».
El pintor Miquel Barceló: «Era un grandísimo artista, pero todavía es un gran desconocido. No conocer a Camarón es como no conocer a Picasso. No, Picasso no es un buen ejemplo. Es como no conocer a Pessoa. Solo se conocen fragmentos, y se debería conocer entero, todo».
El poeta Félix Grande: «Como cantaor, Camarón fue, por un lado una de las gargantas mejor afinadas del flamenco, y al mismo tiempo, una de las voces más desamparadas de la historia del flamenco. Y luego, la medida de su genio la da el hecho de que llegó con la misma intensidad a las multitudes y a los especialistas como una criatura genial sin haber inventado nada. No necesitó inventar nada para ser un genio».
El guitarrista Vicente Amigo: «Camarón ha sido todo para nosotros. Ha sido el mejor de todas las épocas, el mejor de todos y el que más ha hecho por el flamenco. Ahora que no está él, ya es mas difícil».